La historia de Oliver no empezó fácil, llegó al albergue tras ser atropellado, y tuvo que pasar por una operación complicada. Gracias a la ayuda de muchas personas que participaron en una rifa solidaria, pudo salir adelante. Hoy, está totalmente recuperado y listo para empezar una nueva vida. Es un perro muy especial: cuando crea un vínculo, lo hace de forma profunda.
Se lleva bien con otros perros, pero con los hombres le cuesta un poco más, probablemente por su pasado. Por eso, creemos que su hogar ideal sería con una mujer que le brinde paciencia, cariño y seguridad. Si te gustaría conocerle, ponte en contacto con nosotros.